El primer jueves de noviembre de cada año fue designado por los estados pertenecientes a UNICEF como el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el Ciberacoso. Este Día tiene como objetivo sensibilizar a las personas a escala mundial acerca del problema de la violencia en línea y el ciberacoso, sus consecuencias y la necesidad de poner fin a esta situación grave para la salud de nuestros adolescentes y jóvenes.
De acuerdo a cifras recogidas por la organización World Vision, al menos 1 de cada 3 escolares ha sido víctima de bullying a nivel mundial, y en el Perú según datos del Sistema SIseVe del Ministerio de Educación (Minedu) de enero a setiembre del 2022 se reportaron 1,131 casos de bullying.
La Educación Sexual Integral (ESI) es necesaria para el desarrollo de niñas, niños y adolescentes. La Unesco indica que la ESI forma parte de una educación completa a la que todo ser humano tiene derecho, ya que proporciona competencias y habilidades para la vida.
La ESI es absolutamente necesaria sobre todo en nuestro país, donde la violencia de género afecta cada día a cientos de mujeres. Datos del MIMP indican que solo en 2019 los Centros de Emergencia Mujer atendieron más de 16 000 casos de violencia sexual, siendo las más afectadas menores de edad (68.7%).
Además, ayuda a reducir las tasas de embarazo adolescente brindando herramientas de prevención. Esto es fundamental sobre todo si tenemos en cuenta que el 12,6% de adolescentes peruanas de 15 a 19 años ya estuvo alguna vez embarazada.
Los Obstetras son los profesionales con mayor preparación para brindar consejería y educar a adolescentes, padres y maestros en temas de Salud Sexual. En todo el país los Obstetras ya intervienen con charlas, talleres e incluso ferias en las que los adolescentes y maestros pueden resolver sus dudas. Sin embargo, el trabajo y reto actual es aún mayor.
Generar espacios de confianza es la mejor manera de luchar contra la violencia y acoso escolar, un trabajo coordinado con estrategias adecuadas y en conjunto entre el equipo de salud, la comunidad educativa y el entorno familiar son claves para fomentar una convivencia escolar sana.
